domingo, 10 de junio de 2007

PERIODISMO LITERARIO O SEUDO LITERATURA

Por años el debate persiste y cada vez son más, literatos, ensayistas, críticos, los que argumentan a favor del reconocimiento del nuevo periodismo denominado hoy periodismo literario.

La discusión nace con la reflexión de si se debe conceder al periodismo rango de literatura. Echemos un vistazo a la visión negativa de este asunto. ¿Es acaso el periodismo la “musa plebeya” de Trozky? ¿O la seudo literatura de Leduc? ¿Está relegado a la tinta de las mayorías y prohibido a la exquisita pluma de las elites literarias?. Viéndolo así el periodismo no puede ser ubicado al lado de la literatura, sería “alternar la santidad maternal con la degradación femenina”, tomando las palabras de del ensayista Salvador Novo.

Es innegable el intento de desacreditar al periodismo con innumerables calificativos que por la relevancia de éste, comparable a la literatura, y aporte significativo a la cultura no le son merecidos.

Nuestro medio no es ajeno a la discusión, sin embargo desde que se gestaban ideales libertarios en el pensamiento de de los peruanos, contagiados por las ideas de Hipólito Unanue y José Faustino Sánchez Carrión, se informaban sobre los quehaceres revolucionarios con una gran calidad literaria y la precisión y veracidad que caracterizan al periodismo. Las páginas del Mercurio Peruano y El Centinela mostraban entonces la pluma consistente y bella de los pensadores de la época.

La relación entre el periodismo y la literatura ha existido siempre como expresión de una hermandad natural de la historia siendo cada vez más frecuente en el periodismo el uso de técnicas literarias y a menudo se encuentran recursos que sorprenden a los literatos.

En Trujillo emergieron escritores literatos y escritores periodistas independientemente de su gusto por la narrativa o la poesía se unieron y manifestaron a través de medios de prensa que los cobijaron.

La Primavera, fue un grupo fundado por escritores para difundir la producción literaria de los integrantes, sin embargo se convirtió también en el informante de la actividad cultural. En sus páginas se encontraba información sobre acontecimientos políticos, institucionales y sociales. Además mantuvo constante intercambio y colaboración de la prensa de Lima y el extranjero.

Más adelante emerge el Grupo Norte, un grupo homogéneo de jóvenes intelectuales y artistas gustosos de la lírica de Rubén Darío y porsupuesto conocedores de las doctrinas y corrientes del pensamiento y el arte de entonces.

Dicho grupo tenía la misión de desaparecer toda domesticidad, rutina y obsecuencia servil, a través de su arte y conocimiento que nos se lograría con tan solo escribir y publicar poesía. Otra vez la relación periodismo-literatura se vuelve necesario para tal fin.

Hacia 1940 Marco Antonio Corchera y otros escritores acuerdan compartir el financiamiento de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, la cual cumplió una labor difusora de arte, pero en ella Corchera también publicó artículos, prólogos, antologías poéticas y narrativas.

Con el nacimiento del grupo Peña del Mar, la dicotomía periodismo literatura es menos excluyente, la expresión de esta hermandad natural entre ambos se hace más notoria.

Manuel Jesús Orbegoso, líder cultural del grupo convoca a nacientes periodistas, propone oficializar el grupo y manifestarse ya sea en prosa o en verso. Desde entonces las páginas de El Liberal reflejaban el pensamiento de jóvenes cuya literatura, en especial la poesía, se mostraba más comprometida con al problemática social y el periodismo dejaba de ser pretexto para practicar literatura y se abría paso a otros ámbitos de la sociedad.

En 1958 por iniciativa del literato Teodoro Rivero Ayllón y Juan Paredes Carbonell, nace el grupo Trilce el cual anidó en la redacción del diario aprista Norte. Observamos aquí la influencia que ejercían los sistemas políticos e ideológicos en el periodismo y la literatura.

No todos los trilcistas incursionaron en el periodismo, sin embargo aquellos que lo hicieron sin dejar de lado su producción literaria, llegaron a ser fundadores o representantes de importantes diarios nacionales.

A lo largo de la historia se han escrito admirables obras de arte cuyos autores conjugaron con maestría elementos del periodismo con la novela o la poesía. Habría que empezar nombrando a Gabriel García Márquez cuyo premio novel de literatura se ha definido fundamentalmente como periodista.

¿Sería necesario entonces seguir discutiendo sobre periodismo y literatura como un binomio excluyente?. Pero sigamos echando un vistazo a nuestro entorno.

Fundado Trilce, la bella prosa de Rivero Ayllón, frecuentó los diarios locales, el diario Norte se convirtió en receptor de la producción de al época y Paredes Carbonell alcanza renombre como crítico literario a la par que realizaba sus primeros escritos periodísticos en El Liberal y Norte.

A comienzos de 1959, llega a Trujillo José Antonio Munárriz, pedagogo y periodista quechuahablante, para fundar el grupo Aramauta. La concepción de los integrantes respecto de la misión creativa y afirmación de la cultura nacional no era presentarse ante el público, sino qué y cómo hacer para que la cultura y la producción constituyera un aporte al desarrollo nacional.

Andrés Aguirre Lynch es también un personaje ligado a la literatura y el periodismo, aún adolescente fundó un radioperiódico y cuando cursaba estudios de Lengua y Literatura dinamizó su creación literaria desempeñándose como editor de revistas y director del diario El Nacional.

Más adelante otros grupos literarios hacen su aparición con actividad literaria y periodística como el GAT (Grupo Arte Trujillo), Continente, Greda, Runakay, entre otros. Sin embargo la calidad académica del conocimiento no ha experimentado mejora alguna.

Siguiendo el camino marcado por al huellas del periodismo y la literatura desde sus primeras expresiones en las páginas del Mercurio Peruano y en las cartas del Solitario de Sayán, pasando por la poesía y narrativa de las élites literarias trujillanas hasta nuestros días en los que abundan periodistas y comunicadores que practican la escritura literaria, y literatos que incursionan en el periodismo.
No podemos negar entonces, el contacto cada vez más profundo entre la literatura y el periodismo. Dicho contacto debe lograr que el mensaje periodístico debería ser como el producto literario: “una obra de arte” original, sencilla y bella sintácticamente

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